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Abadal: la identidad de una tierra.

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Abadal es la identidad de una tierra,
un legado casi milenario,
la singularidad de un microclima,
la comunión entre tradición y nueva viticultura.
En Abadal trabajan para ofrecer vinos que expresen la singularidad de la tierra en la que nacen y el trabajo de la gente que la habita.
Así, nace un firme compromiso con la identidad de esta tierra y sus gentes en que se funden la tradición viticultora de más de ochocientos años de una dinastía que ha mantenido el apellido a lo largo de los siglos -Roqueta-, y la apertura a la nueva enología en toda su amplitud.
Emplazamiento
Bodegas Abadal se emplaza en la pequeña villa de Horta d’Avinyó, en el municipio de Avinyó, en la comarca del Bages, situada en la parte oriental de la cuenca del río Ebro, entre las Catalánides y el Pirineo.
La comarca, en la Cataluña central y cuya capital es Manresa, en la provincia de Barcelona y limítrofe con la de Lérida, es una de las más extensas de Cataluña y cuenta con una sólida historia viticultora desde los tiempos de los romanos.
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La bodega, en unos terrenos próximos a la Masía Roqueta, casa nodriza del grupo familiar de bodegas -Roqueta Origen- y con una historia de más de nueve siglos ligada a la viticultura, ocupa el Mas Masia Oliveras, una finca enclavada en un bello paraje y rodeada de espesos bosques que se funden con las extensas viñas. Diseminadas por la propiedad y escondidas entre el follaje, viejas barracas de piedra, patrimonio cultural de la comarca, son testimonio mudo de la tradición de la viña en esta tierra.
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Instalaciones
Para la elaboración de vinos, Abadal cuenta con la última tecnología vitivinícola.
La bodega tiene instalados un total de 30 depósitos de acero inoxidable con una capacidad total de 550.000 litros para la fermentación y 8 depósitos de bazuqueo para la vinificación de tintos.
La nave de crianza, con una superficie de 1.680 m², alberga 1.102 barricas de roble, con una capacidad total de casi 250.000 l., repartidas en un 70% de roble francés, un 24% de roble americano y un 6% de roble centroeuropeo.
Además del moderno equipamiento de la bodega, las instalaciones de Abadal, en medio de una exuberante naturaleza, cuentan también con equipamientos destinados al enoturismo así como con un rico patrimonio cultural e histórico.
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Viñedos
Abadal cuenta con 127 hectáreas plantadas, de las cuales 70 son propias y 50 controladas directamente por la bodega de las variedades foráneas Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Chardonnay, Merlot y Syrah, y las autóctonas Macabeo y Picapoll, esta última, plantada solo en la D.O. del Bages.
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Conviviendo viña y bosque, los viñedos de Abadal crecen sobre terreno boscoso y rodeados de pinos, robles, encinas y plantas aromáticas.
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Clima y suelos
A una altitud de entre 200 y 500 metros sobre el nivel del mar, los viñedos de Abadal, sobre suelos francos arcillo-calcáreos, se sitúan bajo el influjo de un microclima singular, marcado por los contrastes y la influencia de un clima continental Mediterráneo de media montaña, caracterizado por una escasa pluviometría y una gran oscilación térmica.
Vinos
Fruto de estas condiciones, que aportan intensidad a la fruta y excelente calidad en los vinos, nacen los vinos de Abadal. Tintos complejos e intensos, que, a pesar de su concentarción son elegantes y frescos, y singulares blancos de marcada identidad, todos ellos impregnados de las notas balsámicas de las plantas aromáticas -lavanda, tomillo, romero- que pueblan los bosques de pinos, robles y encinas que rodean las viñas.
Sus blancos elaborados en mayor o menor medida con la variedad autóctona Picapoll, única zona de España en la que se cultiva, son afrutados, de aroma fresco y espléndida textura y personalidad.
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La producción media anual Abadal es de 300.000 botellas.
La denominación y su historia
La tradición vinícola de la Denominación de Origen Pla del Bages, situada en la parte oriental de la cuenca del río Ebro, entre las Catalánides y el Pirineo, es tan antigua como la historia misma de la región.
Así, el cultivo de la vid en la denominación se remonta a la época del Imperio Romano con el asentamiento de los primeros pobladores, entre el año 27 a.C. y el siglo V d.C.
El manuscrito medieval “Miracula Sancti Benedicti” sugiere que Bacus, el dios pagano del vino, puede ser el origen del nombre de la comarca: de Bacus, Bacasis y de Bacasis, Bages.
Desde sus orígenes, el cultivo de la viña en el Bages ha sufrido altos y bajos según el contexto histórico-político del momento.
De esta forma, el fin del Imperio Romano relegó la viticultura prácticamente al autoconsumo y la conquista musulmana de la Península (711-1492) estuvo a punto de provocar el abandono total del cultivo de la vid.
Con la repoblación cristiana en la Edad Media, grandes plantaciones de viñedo fueron imulsadas, en la mayoría de los casos, por órdenes religiosas.
Durante los siglos posteriores y a pesar de hambrunas, pestes y guerras, la superficie de viñedo fue creciendo hasta llegar a ocupar entre un 72% y un 90% de la superficie del territorio en los siglos XVI y XVII.
A mediados del siglo XIX la viticultura vivió en Cataluña su época dorada gracias al hecho de que la filoxera había diezmado los cultivos en otras zonas. Sin embargo, ésta no tardaría en llegar a la región: en 1980 la filoxera llegó al Bages. No obstante, gracias a la habilidad de los viticultores que ya conocían el remedio contra la enfermedad, los viñedos sobrevivieron al replantar las cepas en pie americano. Dada la dedicación que precisaba esta técnica y con ella, el bajo rendimiento económico de las viñas, los jóvenes emigraron a las poblaciones industriales entonces en auge.
Así, sin un relevo generacional, la actividad agraria fue reduciéndose cada vez más, llegando el momento más crítico para la viticultura entre los años 1930 y 1940 cuando las viñas fueron arrancadas para ser reemplazadas por cultivos fáciles de mecanizar o simplemente abandonadas y el bosque las fue ocupando.
Pero la demanda de vinos de calidad, la mejora y modernización en las técnicas de cultivo y en la elaboración de vino a partir de los años 60 y la posterior aparición de los consejos reguladores y las denominaciones de origen, propiciaron que un colectivo de viticultores siguiera apostando por el cultivo de la vid culminando en la creación de la Denominación de Origen Pla del Bages en el año 1995, con siete bodegas adscritas inicialmente a la denominación.
Actualmente la denominación ampara la elaboración de 27 municipios y cuenta con aproximadamente 600 hectáreas dedicadas al cultivo de la vid, de las cuales el 80% es de variedades tintas y el 20%, de uva blanca.
Las variedades autorizadas son Macabeo, Parellada, Picapoll blanco, Chardonnay, Sauvignon blanco y Gewürztraminer para la elaboración de blancos, y Sumoll, Picapoll tinto, Mandó, Garnacha, Ull de Llebre, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Syrah para la elaboración de tintos.
La denominación, caracterizada por ser una zona cuyas condiciones respetan la tipicidad de cada una de las variedades, apuesta por la recuperación de las variedades autóctonas -Picapoll, Sumoll, Mandó – para ayudar a consolidar el particular perfil de sus vinos.
Los blancos producidos en la región, están marcados por la frescura, una fuerte presencia de frutas ácidas, los sutiles aromas a flores blancas y notas balsámicas. Suelen ser ligeros, marcados por un buen núcleo ácido.
En los tintos, igualmente marcados por las notas balsámicas de la vegetación que rodea los viñedos, tienen gran potencia, con buena estructura que, a pesar de su concentración, son vinos elegantes y frescos.
La denominación también ampara la elaboración de rosados.
Historia
En el año 1983, Valentí Roqueta Guillamet, miembro de una familia dedicada a la viticultura durante más de ocho siglos, funda las bodegas Abadal en unos terrenos cercanos a la finca familiar, el Mas Roqueta, vinculada durante desde 1199 a la viticultura, en la comarca del Bages, región de larga y sólida tradición en el cultivo de la vid desde el Imperio Romano.abadalValentí estudió enología en Francia y contaba ya con una sólida experiencia al haberse incorporado en 1982 a la dirección de las bodegas familiares, desde la que impulsó una etapa de crecimiento del grupo ampliando las exportaciones, presentando nuevos productos y adaptando el cultivo de los viñedos.
En el año 2000 empiezan a llegar los primeros premios y galardones internacionales para Abadal así como distintas certificaciones convirtiéndose en la primera empresa en España en obtener el certificado de seguridad alimentaria ISO 22000, así como el IFS (International Food Standard).
En el 2011 Abadal es nombrada mejor bodega del año por la Asociación catalana de sumillers.
Valentí Roqueta Guillamet se ha convertido en una pieza clave, tanto para el grupo de bodegas familiares, como para la evolución y consolidación del sector vitivinícola catalán y en especial, de la D.O. Pla del Bages, de la que actualmente es el presidente.La finca familiar Mas Roqueta ha sido a lo largo del tiempo un baluarte que, pese a guerras, hambrunas, epidemias y despoblación del campo, ha resistido continuando su labor viticultora.
Así, Abadal es fruto, como el resto de los “cellers” de la familia – La Fou, Crin Rioja, Ramon Roqueta, agrupados en Roqueta Origen -, de una larga dinastía que, conservando su apellido con el paso de los siglos, ha dedicado su vida a la viticultura movida por su amor al vino y a la tierra, y en la que ha pervivido el entusiasmo generación tras generación.roqueta-origen-abadal
Sus orígenes se remontan al año 1377 cuando Jaume Roqueta establece con la propiedad del mas una dinastía cuyo apellido pasará de generación en generación para sobrevivir hasta nuestros días.
Los inicios de la historia moderna de Roqueta Origen se sitúan en 1898 con Ramon Roqueta Torrentó, primer gran impulsador de la empresa vinícola de Manresa, inscrita en la D.O. Pla del Bages.
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A su muerte en 1938, su hijo Valentí Roqueta, con gran visión comercial y empresarial, toma el relevo en la dirección Roqueta Origen e incorpora una planta embotelladora en los equipamientos de la bodega iniciando así la comercialización de sus vinos etiqueta propia.
En 1968, el hijo de Valentí Roqueta, Ramon Roqueta, establece una sólida red comercial de distribución incorporando una amplia flota de vehículos propios. Es durante su gestión que Roqueta Origen empieza a darse a conocer en el exterior gracias a la labor de apertura a nuevos mercados que lleva a cabo.
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roqueta-origen-abadalEn 1982 el hijo de Ramón Roqueta, Valentí Roqueta Guillamet, fundador de Abadal en 1983, se incorporó al negocio familiar.
Junto con su padre, ha llevado a cabo una importante tarea de difusión y apertura en el mundo del vino dirigida tanto a niños como adultos.
Valentí Roqueta fue una pieza clave para la creación de la D.O. Pla del Bages en 1995 y actualmente es su presidente.