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Doncel de Mataperras 2009 de Bodegas Marqués de Velilla: ‘grande, muy grande, camino de la gloria’.

La guía ‘Vivir el Vino‘, con su selección de 365 vinos,
otorga 94 puntos a Doncel de Mataperras 2009 describiédolo como
grande, muy grande…Camino de la gloria.’
‘Un tinto de pago, de alta expresión, fruto de las cepas más viejas de la bodega, concebido para ser la viva imagen del terruño del que nace.Seductor, elegante, sorprendente.

Elaborado para escribir la historia de la bodega con letras mayúsculas’.

marqués de velilla doncel de mataperras

Descubre más sobre Doncel de Mataperras 2009.

Doncel de Mataperras 2009 de Bodega Marqués de Velilla recibe 91+ Puntos Parker.

Doncel de Mataperras

 

Luis Gutierrez, nuevo catador oficial para España, Chile y Argentina de la prestigiosa publicación norteamericana ‘The Wine Advocate’ de Robert Parker, visitó el pasado mes de junio la Ribera del Duero para catar vinos de la Denominación.
De Bodega Marqués de Velilla cató su Doncel de Mataperras 2009, cuya puntuación ha sido publicada esta semana:91+ Puntos Parker.
Doncel de Mataperras
Desde Marqués de Velilla aseguran: ‘Estamos muy orgullosos y seguiremos trabajando para incluso mejorar’.

 

¡Muchas felicidades!

 

Marqués de Velilla, máximo respeto al terruño y biodinámica desde el corazón de la Ribera del Duero

claim-velilladescrip_10 DESCRIPCIÓN

Asentada sobre fuertes y recias tierras cercanas al Duero, y bajo el influjo del clima de la D.O. Ribera del Duero, a veces extremo, Marqués de Velilla elabora caldos rotundos y complejos, de carácter y personalidad inconfundibles.

Un viejo y majestuoso pino Doncel de Mataperras, con más de cuatro metros de perímetro y una altura superior a 23 metros, que ha sobrevivido a siglos de historia, emerge de entre pinos, encinas, enebros, y viñas. Es el emblema de Marqués de Velilla.

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La filosofía de la bodega tiene como pilar fundamental el respeto a la identidad y personalidad de los suelos y su meticuloso estudio, de forma que trabajan la tierra de manera biodinámica y con productos ecológicos.

Los vinos elaborados por Marqués de Velilla son un referente de calidad y están avalados por el trabajo de un gran equipo. Son vinos tintos profundos, complejos, reflejo de la tierra en la que nacen, auténticos vinos de pago, de finca.

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En 1985 la familia segoviana Hernández de Mercado fundó las bodegas Marqués de Velilla.

En 1989 adquirieron en el pueblo de La Horra una de las fincas más espectaculares de la zona, Monte Villalobón, a la que se trasladaron en 1996.

Es a partir de 1998 que Marqués de Velilla se autoabastece de su propia materia prima gracias a las 183 hectáreas plantadas de viñedo propio.

En el año 2000, las actuaciones que se llevan a cabo en la bodega para dotarla de la tecnología más avanzada en la elaboración de vino, la convierten en una de las bodegas más modernas dentro de la D.O. Ribera de Duero.

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empla_10 EMPLAZAMIENTO

La bodega y los viñedos de Marqués de Velilla se sitúan en el corazón histórico de la Ribera del Duero, en el triángulo formado por Roa, La Horra y Anguix, en la provincia de Burgos, en la comunidad autónoma de Castilla y León.

La bodega, se sitúa en las inmediaciones del pequeño pueblo de La Horra, con una población de 377 habitantes y una economía basada principalmente en la agricultura, y particularmente en el cultivo de la vid.

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En un alto de la finca Monte Villalobón se encuentra situada la bodega, perfectamente integrada en el paisaje y de curiosa mezcla de estilos entre rústico castellano y colonial.

Cuenta con unas instalaciones dotadas de la tecnología más puntera que les permite elaborar caldos uniendo la tradición y el saber hacer de la Ribera con los métodos enológicos más vanguardistas, obteniendo así vinos con alma.

Además, la Bodega Marqués de Velilla es propietaria del monte de La Horra con más de 600 hectáreas de bosque de pino mediterráneo, entre las que se ubican las 11 viñas con 183 hectáreas de viñedo plantado.

Así, en plena naturaleza, en un entorno paisajístico excepcional, Marqués de Velilla dispone también de zonas destinadas al enoturismo.

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variedad-20-01 VIÑEDOS

Bodegas Marqués de Velilla cuenta con un total de 183 hectáreas de viñedo propio repartidas en un 88% de Tinta del País, un 8% de Cabernet Sauvignon y un 4% de Malbec y Merlot.

El profundo estudio y conocimiento de los suelos sobre los que se asientan sus viñedos les ha llevado a clasificarlos en 18 tipos de terruños distintos que trabajan de manera expresa e individualizada atendiendo a sus necesidades particulares: alimentación hídrica, ciclo vegetativo, climatología, composición, orientación…

Así, la bodega produce cuatro categorías de vino según la selección del origen de las uvas, su edad, la singularidad de las añadas y los distintos métodos de elaboración y envejecimiento aplicados.

Sus 183 hectáreas de viñedo y los 18 tipos de terruño se distribuyen en 11 viñas distintas que se vinifican de forma independiente:

CarraRoa:

Plantada en 1991 con la variedad Tempranillo, cuenta con una superficie de 24,7 hectáreas repartidas en dos parcelas debido a la presencia de dos tipos de suelos distintos colluvioso areno-guijoso calcáreos sobre gravas areno-arcillo-calcáreas.
Los vinos procedentes de esta  viña se caracterizan por el aporte de fruta, su vivacidad y su vigor medio otorgado por las gravas y el frescor de la tierra.

La Vega del Conde:

Plantada en 1991 con las variedades Tempranillo y Cabernet Sauvignon, cuenta con una superficie de 17,5 hectáreas repartidas en tres parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol areno-arcillo-limoso sobre arenas compactas y areno-arcilloso con calizas muy compactas-arenas finas con ocres micáceos.
Los vinos procedentes de esta  viña se caracterizan por tener cuerpo sin llegar a ser muy potentes gracias a la arcilla que contiene.

La María:

Plantada en 1994 con las variedades Tempranillo, Cabernet Sauvignon y Merlot, siendo algunas de sus subparcelas de las que se obtiene el mejor fruto,  cuenta con una superficie de 23,7 hectáreas repartidas en tres subparcelas debido a la presencia de suelos distintos calientes con buen drenaje de calcosol con gravas arenoso sobre arcillas calcáreas. Son suelos calientes con buen drenaje.
Los vinos procedentes de esta  viña se caracterizan por su profundidad y complejidad que otorga la caliza, y la alta calidad gracias al poco vigor y a la selección clonal por los que se producen racimos pequeños.

Curillas:

Plantada en 1991 con las variedades Tempranillo y Cabernet Sauvignon, cuenta con una superficie de 5,8 hectáreas repartidas en dos parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol areno-guijoso sobre gravas calcáreas.
Los vinos procedentes de esta  viña son suaves y frutales gracias al moderado estrés hídrico que sufre la planta al no tener sus raíces demasiado profundas.

El Frescal:

Plantada en 1992 con la variedad Tempranillo, cuenta con una superficie de 14,8 hectáreas repartidas en cuatro parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol arcillo- arenoso sobre cascajos limoso-arcillo-calcáreos compactos y arcillas pesadas muy compactas.
Los vinos procedentes de esta  viña se caracterizan por ser muy potentes, sobre todo en los años cálidos. En los años secos, otorga a los vinos taninos muy redondos y nada secantes.

La Encina:

Plantada en 1992 con las variedades Tempranillo y Cabernet Sauvignon, cuenta con una superficie de 7,1 hectáreas repartidas en cuatro parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol arcillo-arenoso profundo sobre arenas calcáreas muy compactas con zonas ocres no calcáreas.
La calidad de la uva mejora en los años secos y los vinos procedentes de esta viña se caracterizan por su potencia media y buena acidez.

El Membrillo:

Plantada en 1993 con la variedad Tempranillo, cuenta con una superficie de 12,3 hectáreas repartidas en tres parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol areno-arcillo-limoso colluvial humífero sobre gravas calizas.
Este tipo de suelo produce una uva sin excesiva estructura y falta de madurez que propicia el carácter herbáceo en sus vinos.

Pozuelos:

Plantada en 1993 con la variedad Tempranillo, cuenta con una superficie de 21,8 hectáreas repartidas en dos parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol arcillo-arenoso sobre bloques limo-arcillo-calcáreos compactos y arcillas pesadas muy compactas.
Los vinos procedentes de esta  viña se caracterizan por ser muy complejos y de mucha pureza, produciendo los vinos más potentes de la finca cuando las condiciones climáticas son óptimas.

La Picona:

Plantada en 1995 con las variedades Tempranillo y Malbec, cuenta con una superficie de 24,7 hectáreas repartidas en cinco parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol arcillo-arenoso sobre cascajos limo-arcillo-calcáreos compactos y arcillas pesadas muy compactas.
Los vinos procedentes de esta  viña se caracterizan por ser potentes y elegantes.

El Charcón:

Plantada en 2000 con las variedad Tempranillo, cuenta con una superficie de 25,2 hectáreas repartidas en tres parcelas debido a la presencia de suelos distintos de calcisol arcillo-arenoso con mucho fondo, sobre bloques calizos compactos y zonas ocres no calizas.
Las uvas producidas en esta parcela dan vinos francos y directos, con una estructura suficiente para crianzas cuya complejidad irá en aumento con el tiempo.

La Bodega:

Plantada en 1992 con las variedades Merlot y Cabernet Sauvignon, sus 5,4 hectáreas rodean el edificio de la bodega de Marqués de Velilla. Éstas se reparten en tres parcelas debido a la presencia de suelos distintos de colluviosol limo-arcillo-arenoso con arcillas arenosas ligeramente calcáreas.
Los vinos procedentes de esta  viña se caracterizan por ser suaves y muy afrutados, idóneos para la producción de vinos jóvenes.

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clima_10 CLIMA

Las condiciones climáticas en la Ribera del Duero, en ocasiones extremas, vienen marcadas por su elevada altitud media de 750 a 1.000 metros y su continentalidad, que se plasman en unas temperaturas invernales rigurosas con frecuentes heladas.
Son éstas una constante preocupación desde finales del otoño hasta la primavera.
Ocasionalmente, la temperatura puede descender hasta  los 20°C bajo cero.

La temperatura media se sitúa en torno a los 12°C y la oscilación térmica anual alcanza los 18 o 20°C, valores positivos para conferir propiedades especiales de fuerza a la planta y sabor a la uva.
El viento también puede amenazar a los viñedos.

Las precipitaciones son escasas e irregulares, de 300 a 550 l/m² al año.

La insolación, que oscila entre las 2.200 y las 2.800 horas anuales, y los veranos frescos y secos, propician una buena calidad final del fruto.

Así, temperaturas, insolación y precipitaciones conforman una infraestructura ecológica propicia para producciones vinícolas de calidad’.

suelos_10-01 SUELO

Las cepas se asientan sobre suelos compuestos principalmente de arcilla, gravas, arenas y caliza.
La arcilla dota a los vinos de gran potencia, mientras que las gravas y arenas proporcionan finura y delicadeza. La caliza produce caldos profundos y muy ricos en matices.

director PROCEDIMIENTOS

En el campo, ocupados en el  cuidado de éste y su observación, su comportamiento y evolución, realizan cada dos semanas exhaustivos análisis sobre el terreno y catas de la uva.

Los viñedos se preparan para obtener rendimientos limitados a 4.000 kg por hectárea, lo que mejora sustancialmente la calidad del fruto final, base y esencia de la calidad de sus vinos.

La vendimia, tras una selección inicial de las uvas en el mismo viñedo y condicionada siempre por los dictados de la climatología, se realiza generalmente a principios de octubre de forma manual cuando la fruta ha alcanzado su punto justo y óptimo de maduración.

El traslado y recepción de la uva en la bodega, a escasa distancia, se hace en pequeñas cantidades con el fin de conservar todas las cualidades del fruto.

Selección. Durante la selección la uva pasa por la mesa de selección, eliminando así las impurezas, hojas y racimos poco maduros, para obtener solo la uva de mejor calidad que es llevada a los depósitos.

Durante la elaboración, en las instalaciones equipadas con la última tecnología, los vinos son tratados según el potencial y la evolución que revelan a lo largo de todo el proceso.
En Marqués de Velilla combinar la sabiduría de los métodos tradicionales y la efectividad de las herramientas de la enología moderna para, en función del tipo de vino que buscan en cada subparcela, desarrollar también un proceso de elaboración diferente. Así, dependiendo de la añada y del tipo de vino a obtener, modifican la elaboración para buscar la selección más adecuada.

Las fermentaciones,  clásicas, se adaptan al vino a obtener, modificando tiempo de maceración y temperatura.
Los depósitos se revisan y analizan diariamente, y las catas periódicas permiten saber que se obtendrá de cada uno de ellos para poder seguir el proceso en consecuencia.

Crianza.  Una vez completado el proceso de fermentación, se escoge el tipo de barrica más adecuada en función de las características de cada depósito y del envejecimiento que se quiere llevar a cabo según el vino.
De esta manera, no todos los años utilizan el mismo tipo de barricas ni recurren al mismo tonelero.
La crianza, al igual que la fermentación,  se lleva a cabo en barricas separadas según el tipo de variedad y el suelo del que procede la uva, para después realizar el ensamblaje, pudiendo determinar así  a qué categoria de vino se destinará cada subparcela.

En el laboratorio,  llevan a cabo un constante y concienzudo trabajo que ejecutan durante todas la fases del proceso y que es la garantía de la calidad y el sabor de sus vinos.
Los depósitos se revisan y analizan diariamente, y las catas periódicas permiten saber que se obtendrá de cada uno de ellos para poder seguir el proceso en consecuencia.

Afinamiento en botella. Cuentan con una bodega botellero en la que una vez embotellado el vino, éste acaba de redondearse para poder ofrecer todo el potencial de calidad por el que se caracterizan los vinos de Marqués de Velilla.

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mapa-d-o-01 D.O. RIBERA DEL DUERO

El inicio del cultivo de la vid en la Ribera del Duero se remonta a la colonización romana, pero es durante la repoblación medieval del Duero cuando la viticultura experimenta su mayor expansión ya que el vino resulta indispensable para el culto religioso y es además un signo inequívoco de la voluntad de permanencia y de estabilidad adquirida en un territorio conquistado.

Las uvas autóctonas fueron el soporte productivo de los caldos tan codiciados por monjes, nobles y la propia realeza.

Durante la Edad Moderna, la presencia de la Corte castellana en Valladolid y el desarrollo económico alcanzado por algunas ciudades como Segovia, Medina del Campo, Salamanca o Burgos, favorecieron la consolidación del sector.

A pesar de infortunios y avatares tales como la filoxera,  la ausencia de infraestructuras ferroviarias en el pasado, el éxodo rural, la Guerra Civil, la concentración parcelaria, la difusión del cereal y un largo etc., la viticultura en Ribera del Duero, luchadora nata, ha sabido sobreponerse y ha renacido como el Ave Fénix que resurge de sus cenizas,  consolidándose en la Denominación de Origen Ribera del Duero, sinónimo de calidad y tradición y una de las más prestigiosas regiones vitivinícolas de España, nombrada Mejor Región Vinícola del Mundo en 2012 por los Winestar Awards.

La D.O. Ribera del Duero, creada en 1982, es sinónimo de calidad, tradición e incorporación de nuevas tecnologías en pro de la viticultura y la elaboración de vino.
Nos ofrece magníficos caldos: complejos tintos y Crianzas de sutil elegancia y aromas profundos. Deliciosos vinos jóvenes, brillantes, frescos y muy afrutados, que a la vez tienen la capacidad de envejecer magníficamente para dar lugar a Gran Reservas.

La Denominación también ampara la elaboración de rosados.

Sus vinos deben estar elaborados con al menos un 75% de Tempranillo, también conocida en la zona como Tinto Fino o Tinta del País y el resto, con las variedades autorizadas Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec y Garnacha Tinta.

bot_vino2VINOS – D.O. Ribera del Duero.

· Doncel de Mataperras 2005, tinto. 100% Tinta del País. Doce meses en barrica de roble francés + dos meses en depósito de madera.
De color rojo granate muy cubierto con bordes violáceos, es en nariz, rico en matices de fruta madura en armonía con su carácter especiado y mineral. En boca es carnoso con mucha concentración. Transmite elegancia, frescor, amplitud y complejidad.
Perfecto con cualquier estofado o guiso.

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 · Marqués de Velilla Crianza 2010, tinto. 100% Tempranillo. Doce meses en barrica bordelesa de roble francés + doce meses de afinamiento en botella.
Color cereza picota con ribetes violáceos. Limpio, brillante y de capa alta. Abundante lágrima. En nariz es de elevada intensidad aromática, con aromas limpios y apetitosos de fruta negra madura sobre tostados, con expresivos, especiados y refrescantes toques balsámicos. En boca es elegante, muy sabroso y fresco. De largo recorrido, sedoso, lleno de fruta madura entremezclada con torrefactos. Excelente acidez y taninos amables y jugosos. Final largo de gran persistencia.
Compañero ideal de un buen asado de cordero al estilo sepulvedano o de chuletón leonés.
Buen acompañante de cocido maragato u otro guiso de la zona.
Con postres, no desentonará con un buen chocolate astorgano y sorprenderá con un ponche segoviano.
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· Marqués de Velilla Reserva 2009,  tinto, Reserva 2001. 100% Tinta del País. Doce meses en barrica bordelesa nueva de roble francés + 24 meses de afinamiento en botella.
De color rojo cereza muy intenso, capa alta y lágrima fina. Aroma intenso en el que la fruta roja madura toma protagonismo, acompañada de notas especiadas y de crianza muy expresiva. Sutiles toques minerales y de cacao. En boca es muy sabroso, llena la boca de fruta madura y finas maderas. Sedoso, elegante y redondo con buena acidez.
Ideal para acompañar jamón, embutidos y quesos curados.

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· Finca La María 2012,  tinto, 100% Tempranillo. Doce meses en barrica bordelesa de  roble francés y americano + seis meses de afinamiento en botella.
De color rojo picota oscuro, es de nariz frutal y especiada, equilibrada y elegante. En boca es de ataque redondo y mucha personalidad, privilegiada con frutas maduras y especies bien integradas con taninos agradables y sin agresividad.
Como acompañamiento de guisos de carne, cordero relleno, perdiz, estofado.

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