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Entrevista a Javier San Pedro Ortega, dreaming wines.

‘…mis vinos son una extensión de mi propia persona,
forman parte de mí’.
javier san pedro ortega
Javier San Pedro Ortega, 26 años y riojano de Laguardia. Criado entre barricas y miembro de la quinta generación de una familia dedicada a la viticultura, es el paradigma de un relevo generacional en la Rioja. Enólogo y fundador de Bodegas Javier San Pedro Ortega en el año 2013, lleva años trabajando duro a pesar de su juventud, y es ahora cuando empieza a recibir reconocimientos que avalan su buen hacer.
¿Qué significa para Usted el vino?
Para mí, el vino es mi forma de vida. Desde que nací ésta gira en torno al vino. Igual que cuando eres niño la vida empieza en septiembre con el inicio de las clases, para mí, todo comienza con el inicio de la vendimia y mi día a día se rige por este mundo.
¿Cómo describiría sus vinos?
Mis vinos son una extensión de mí mismo. Intento reflejar en cada uno de ellos mi personalidad, mi forma de ser. Algunos entienden sus vinos como sus hijos. No es así en mi caso, yo busco que mis vinos sean parte de mí.
¿Y la filosofía de su bodega?
En la bodega trabajamos para conseguir una línea de vinos que marquen la zona, vinos con gran potencia aromática, envolventes, estructurados y sobre todo, buscando una gran elegancia. De hecho, la regla número uno de la bodega es estar a pie de viñedo para sacar de ellos el máximo rendimiento. Además, desde el primer momento se decidió buscar el clima de trabajo adecuado, un ambiente de relaciones distendidas y a la vez serias y responsables en el trabajo. Logrando que todo el mundo esté cómodo y haga del proyecto su proyecto, el resultado será muy positivo.
Cueva de Lobos y Viuda Negra son las dos gamas que elabora su bodega actualmente, además de Anahí de Bodegas Vallobera. ¿Cómo describiría cada uno de ellos?
Cuando empecé con este proyecto, después de tantos años viviendo en el mundo del vino y trabajando en la bodega familiar, tenía las ideas muy claras y sabía qué camino era el que quería seguir. Desde el primer momento fui muy consciente de los diferentes matices que aportaba cada viñedo. También tenía claro que no quería vender ningún vino a granel para que otras bodegas lo embotellasen, porque como he dicho antes, en cada vino que elaboro trato de poner mi sello personal. Por esta razón, decidí buscar dos gamas de vinos, y no me refiero a una gama de vinos caros y otra de vinos baratos como es más habitual, ni tampoco a una gama de vinos buenos y otra de desechos. Lo que busqué desde un principio es separar los viñedos por edad. A partir de esta directriz, nacieron dos gamas bien diferenciadas: Cueva de Lobos y Viuda Negra.
Cueva de Lobos se elabora a partir de uvas procedentes de los viñedos que superan los 25 años, buscando en esta gama la fruta, el disfrute sin complicaciones…
Sin embargo, los viñedos de mayor edad se destinan a la elaboración de la gama Viuda Negra, debido a que el fruto de estas vides es más estructurado, con unas cualidades más aptas para vinos de mayor recorrido. Por esta misma razón, Viuda Negra crianza se podría considerar como un vino con un corte superior al establecido en crianzas por el mercado. En esta gama también se incluyen vinos parcelarios bajo el nombre de Viuda Negra debido a que proceden de viñedos que, tras mucho tiempo trabajándolos y elaborando con sus frutos, me han demostrado que tienen algo especial.
Y por último, y no menos importante, surge Anahí, un vino con el que quise hacer un regalo a mi madre Ana Isabel (de ahí el nombre). Empecé con ello en la bodega familiar VALLOBERA, y al empezar mi proyecto, me lo traje conmigo.
Si tuviera que elegir uno de sus vinos, ¿Cuál sería y por qué?
Anahí tiene una gran fuerza sentimental, por este motivo no lo vamos a contar.
Cada elección depende del momento, depende del vino, pero sí es cierto que Viuda Negra crianza me da muchas satisfacciones dado que es un crianza fuera del perfil de crianza establecido hoy en día.
¿Qué tienen sus vinos que en su opinión podrían hacerlos diferentes a los demás?
Mis vinos, están concebidos para ser vinos personales. Como comentábamos antes, tratan de reproducir mi carácter y mi forma de ser además de marcar la zona en la que me encuentro. No me gustaría elaborar vinos que pudieran ser reproducidos por otras bodegas.
La última vez que tuvimos ocasión de hablar con Usted, celebraban el merecido reconocimiento que ha obtenido su Viuda Negra Villahuercos 2013 con su primera edición, al ser nominado Vino Revelación 2015 por la Guía Peñín.
¿Qué piensa de los premios y las puntuaciones otorgadas por grandes conocedores del vino (Peñín, Parker, etc)? ¿Cree que son una herramienta útil y positiva para acercar el mundo del vino al público en general o que, por el contrario, se están convirtiendo en una estrategia de marketing?
En mi caso, sucedió en el momento justo. Llevo desde 2005 elaborando vinos y, como cualquier enólogo, buscando este tipo de reconocimiento.
Sin embargo, ha sido justo este año, en que todo ha resultado más difícil por comenzar un nuevo proyecto en pleno periodo de crisis y en el que ha habido días duros aún teniendo muy claro lo que quieres hacer. Más aún con la dificultad añadida de que transcurre mucho tiempo desde que se elabora el vino en la bodega hasta que éste ve la luz.
Realmente a mí me ha servido como algo personal. Es la manera de ratificarme en que estoy haciendo las cosas bien y ciertamente supone una motivación para seguir en esta línea. Que reconozcan el trabajo en el que has puesto tanto esfuerzo es muy gratificante.
Luego vienen las ventas. No se puede negar que este tipo de reconocimientos ayudan a acercar tus vinos a la gente. A mí, en concreto, me ha hecho un hueco en el mapa enológico en el que, con 26 años, no resulta nada fácil entrar. De hecho, hoy en día hay vinos que ya se nos han agotado y habrá que esperar hasta la próxima añada para poder volver a tenerlos en el mercado, y eso para mí es un lujazo que nunca pensé que pudiese llegar a pasarme.
Estamos seguros que cata multitud de vinos durante el año pero imagínese en una cena un sábado cualquiera rodeado de buenos amigos ¿Qué vino tomaría que no fuera uno de los elaborados por Usted o por la bodega familiar? ¿Alguna denominación de Origen que le guste especialmente o en la que haya percibido más evolución en los últimos tiempos o algún indicio de cambio?
A mí particularmente Rafael Palacios me deja cada día más alucinado. Enológicamente hablando es un fenómeno. A mi modo de ver el vino, seguramente sea el mejor elaborador de blancos y como persona… un 10! Su vino Louro es altamente recomendable y su trabajo en la zona de Valdeorras es reconocido por todo el mundo.
¿Con qué personaje público le gustaría compartir una copa de alguno de sus vinos?
Hace poco me sorprendió Soraya Arnelas, consiguió mi teléfono y me llamó para contarme que uno de mis vinos le había dejado muy sorprendida, después hablamos mucho sobre vinos. Una chica con la que se puede disfrutar hablando de este tema y de otros muchos gracias a su inquietud.
La juntaría en una mesa con Javier Cárdenas, Risto Mejide y sería el culmen que Daviz Muñoz del Restaurante Diverxo se sentara en la mesa. Son personas a las que por una u otra razón admiro y creo que la conversación entre gente tan interesante y diversa daría un valor añadido a cualquier vino.
¿Qué opinión tiene sobre la evolución del consumo del vino en España?
Un tema delicado… Sí es cierto que la gente bebe mejor pero también que ha bajado el consumo de vino. En el entorno en el que yo me muevo, Rioja-alavesa, el vino forma parte de nuestra cultura, es algo diario y creo que si consiguiésemos acercar este mundo a la gente muchos se darían cuenta de que el vino es algo más que una bebida que acompaña aperitivos, comidas y cenas. Forma parte de una gran cultura que mueve a millones de personas, y en la que, según te adentras, más te atrapa y te cautiva.
¿Qué cree que debe mejorar o cambiar en la enología actual para acercar el mundo del vino al público general?
La enología actual gira a mucha velocidad, los vinos van cambiando muy rápido y cada vez son menos las bodegas que elaboran vinos de baja calidad. Hoy en día tenemos muchos medios para que lo mínimo que se elabore sean vinos correctos sin que te den grandes alegrías pero tampoco disgustos y esto hace que sea menos probable que un no bebedor de vino decida tomar su primera copa en un bar y le den un mal vino y de esta manera tache a todos los vinos del mercados porque su experiencia no ha sido buena.
Desde las propias Denominaciones de Origen se debería acercar el vino mediante campañas de comunicación o a través de ferias y degustaciones, para alejar a la gente de la idea de que el vino es el chato que se tomaba el abuelo durante la comida. Es una bebida que puede hacerte disfrutar y abrir horizontes.
¿Qué opinión tiene sobre la venta de vino on-line? ¿Alguna sugerencia para mejorar?
Internet es una realidad y una manera muy cómoda de comprar, además de informarse. Lo de las sugerencias…. Jajaja no sé lo suficiente del tema on-line como para hablar.
¿Cómo describiría su relación con nosotros?
Desde el primer momento nos unió la pasión por el vino y siempre hemos recibido un trato muy amable y cercano.
Y para terminar, ¿alguna anécdota o situación comprometida, divertida, relacionada con su trabajo que le haya ocurrido?
Cada día pasa algo, desde que alguien pida un vino tuyo sin saber que eres tú quien lo hace y te explique cómo se elabora, hasta mi gran problema con la meticulosidad que nos ha hecho quedarnos muchos días hasta altas horas de la noche en la bodega…
Sí recuerdo especialmente la primera vez que probé un vino. Fue en la bodega de mi abuelo cuando tenía 5 años. Mi abuelo y yo estábamos en la segunda planta moviendo vino hacia los depósitos de la planta baja y empalmamos dos mangueras. Por casualidad, el empalme goteaba y mi abuelo puso un cubo. Poco después me dijo que iba al baño. Yo aproveché la ocasión para ponerme de rodillas y empezar a chupar de la fuga…. Mi abuelo al verme, después de acordarse de todos los santos, cogió un palo y bueno… imaginaos la escena, absolutamente cómica, yo corriendo escaleras abajo para meterme debajo de las piernas de mi padre que estaba en la planta baja con el otro extremo de la manguera y mi abuelo soltando palazos que golpeaban las paredes. Por suerte no me dio o no quiso darme…
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Si queréis conocer mejor el trabajo de Javier San Pedro Ortega os dejamos cuatro enlaces de breves videocatas de sus vinos. Que las disfrutéis!

Viuda Negra Villahuercos 2013, una revelación. Nota de cata.

Viuda Negra Villahuercos 2013 es toda una revelación.
Está elaborado con Tempranillo blanco de la finca Villahuercos.
Es una variedad minoritaria con la que pocos se sienten seguros, pero Javier San Pedro Ortega se ha atrevido con ella.
La gama viuda Negra es su línea de vinos en la que apuesta por dar un aire fresco a los tradicionales vinos de Rioja recuperando viñedos  viejos y obteniendo la máxima calidad de cada parcela.
El resultado es un vino sorprendente y fascinante. Un blanco que, en su primera edición, ha sido nominado al Vino Revelación 2015 por la Guía Peñín con la que ésta premia un vino catado por vez primera en la Guía. Éste debe ser de una calidad excelente, es decir, que sobresalga entre los de su tipo, añada y tipicidad de la zona. Que su llegada al mercado suponga un avance en cuanto a concepción y filosofía. Que por su atrevimiento represente todos los parámetros de excelencia. Un vino que impresione extraordinariamente todos los sentidos, complejo, lleno de registros producidos por el conjunto de valores de suelo, variedad, elaboración y crianza.
Viuda Negra Villahuercos 2013, una revelación.

Viuda Negra Villahuercos 2013, nominado Vino Revelación 2015 por la Guía Peñín.

Javier San Pedro Ortega ‘Dreaming Wines’.
Javier San Pedro ha superado la categoría de joven promesa para convertirse en un valor seguro.
Es un hacedor de vinos en el sentido más amplio y completo de la palabra.
Con tan solo 26 años, su Viuda Negra Villahuercos 2013 -Tempranillo blanco- ha sido nominado Vino Revelación 2015 por la Guía Peñín.
Y es que, de tal palo, tal astilla.
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Javier San Pedro padre -Bodegas Vallobera- y Javier San Pedro hijo,
en sus viñedos a los pies de la Sierra de Cantabria.
Javier pertenece a la quinta generación de una familia dedicada a la viticulltura en plena Rioja Alavesa. Ha crecido entre barricas y lleva más de 8 años aportando su toque personal a la bodega familiar Vallobera, inspirando una gama de vinos más moderna con ideas innovadoras como la crianza en el mar, a cinco metros y medio de profundidad.
A los 17 años elaboró su ópera prima y fue el pasado año -2013- cuando decidió emprender su aventura personal fundando su propia bodega, Bodegas Javier San Pedro Ortega.
No es de extrañar pues, que este espíritu innovador y atrevido le haya llevado a apostar por la Tempranillo blanco para elaborar con su primera cosecha este espectacular Viuda Negra Villahuercos 2013.
El pasado jueves 16 de octubre estuvimos en el Salón de la Guía Peñín de los Mejores Vinos de España, que celebraba su vigésimo quinta edición, en la plaza de las Ventas de Madrid.
Tuvimos la ocasión de estar con él y queremos compartir con vosotros la experiencia.
Fue Javier San Pedro Ortega y todo su equipo quien, entre más de 203 expositores, nos cautivó.
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Es el suyo un proyecto joven, atrevido, fresco y por encima de todo, cercano y fruto de un trabajo consciente y constante.
Pero antes de hablar de sus vinos y de la nominación, que bien lo merecen, hablemos de él. De él y de todo el equipo que lo apoyaba en el Salón, y de todo el equipo que trabaja con él y que no pudo acompañarle.
Después de catar su Viuda Negra Villahuercos 2013 elaborado con Tempranillo blanco, el nominado en cuestión, con el que quedamos maravillados, Javier no pudo contenerse y comenzó a explicarnos los pormenores de la vendimia y la elaboración.
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Estaba encantado, feliz de ver cómo el trabajo de toda la bodega era tan gratamente reconocido. Pero en realidad, Javier tenía su mente puesta en Laguardia, en el momento en que regresara para volver a los viñedos y a la bodega.
Y es que, si hay algo que caracteriza a Javier es su entrega. Va más allá de su propia voluntad, le apasiona. No puede evitar estar presente en todos y cada uno de los procesos.
Así, nos confesaba -‘aunque tengo al mejor equipo y confío totalmente en él, tengo que estar ahí, remontando, limpiando depósitos, despalillando…’-
No es una forma de hablar, el color de su piel y sus manos le delataban.
Estaban cansados, habían estado con la vendimia durante los últimos días, despalillando hasta la madrugada la noche anterior.
Pero allí estaban. Jóvenes, trabajadores incansables y con la energía e ilusión incombustibles de quien ama y cree en lo que hace. Todos con una sonrisa, atendiéndonos con cariño ajenos a la larga cola de expertos e importantes enólogos que revoloteaban a nuestro alrededor esperando probar su prodigioso Viuda Negra Villahuercos 2013.
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María Rivas y Amaia Santos en la mesa de exposición.
Javier San Pedro Ortega atendiendo a los medios.
Es de justicia pues, que su trabajo se vea recompensado. No solo por sus magníficos vinos si no, por todo lo que representan. Una nueva apuesta, una nueva perspectiva, más amplia y abierta. Fresca, joven, alejada de las devenidas y esnobs formas de entender el vino que, por fortuna, cada vez tienen menos cabida.
Y es que el Viuda Negra Villahuercos es el buque insignia que sintetiza la holística de la bodega, una firme declaración de principios.
Un vino sabroso, frutal y fresco, con buena acidez y redondo que cautiva a pesar de los cinco años de edad con que cuentan las jóvenes viñas de las que procede.
Un vino de frescura admirable y aromáticamente asombroso con la presencia de flores blancas y los recuerdos minerales que hacen de él un vino sorprendente y fascinante.
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Así, aunque el vino sea toda una revelación, no nos asombra que Javier San Pedro Ortega haya llegado hasta aquí con su trabajo. Un trabajo bien hecho, con pasión, convicción y, por qué no, cabezonería. Porque cuando las musas te encuentran trabajando…
Y al César, lo que es del César. Y es que, aunque el premio al vino revelación finalmente se lo llevara 1902 Cariñena Centenaria 2009, de Celler Mas Doix en la D.O. Priorat, el Viuda Negra Villahuercos 2103 es un vino delicioso y deslumbrante que, por muy tópico que suene, también merece ser ganador.
Por eso, por hacernos disfrutar con vuestros vinos y por habernos hecho sentir tan a gusto, os damos las gracias y os felicitamos.
El mundo es de los valientes. ¡Muchas felicidades!
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Para los que queráis conocer un poco más a Javier, sus vinos y su filosofía, os dejamos un link de entrevistas para quien quiera disfrutarlas: