Pago los Balancines, pasión por el vino, naturaleza por convicción.

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Pago los Balancines es la demostración de que empresa, vino y naturaleza son compatibles y viables, tanto económicamente como medioambientalmente.
-Pedro Mercado-
Historia
En Pago los Balancines todo empieza en el campo, en la viña. Crear un gran vino implica respetar a la uva y cuidar el medio natural en el que crece. A partir de aquí el hombre debe hacer su parte.
De la combinación adecuada de naturaleza y sensibilidad nacen las grandes obras humanas. El vino es una de ellas. Y así lo entendió desde sus inicios, hace ahora apenas 8 años, Pedro Mercado, propietario y enólogo de la bodega. Un gran equipo, esfuerzo y un objetivo bien definido han sido las herramientas que han hecho de Pago los Balancines un referente en la elaboración de vinos de calidad.
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Escogieron Extremadura para su proyecto empujados por Mercado que se dio cuenta de que es una región con unas condiciones climáticas ideales para algunas variedades, de que es la segunda región en superficie de viñedo y de que su tradición en el comercio y la producción de vino se remontan a casi 4.000 años atrás.
Además, viendo que no había ningún vino extremeño reseñable o en las grandes guías, decidió que era el momento de hacer las cosas de otra manera y poner Extremadura en el mapa de los grandes vinos españoles.
Extremadura tiene una arraigada tradición cooperativista y de grandes graneles. Son buenos vinos, pero duros y recios.
Equipo
Pedro Mercado, no contaba con una tradición familiar vinculada al vino. Su pasión fue arraigando poco a poco en él y le llevó a formarse en el mundo de la viticultura y la enología.
Casualmente conoció a Fernando Toribio, bodeguero de tradición familiar y uno de los enólogos más reconocidos en Extremadura, y a José Antonio Vicente, viticultor, también por tradición familiar y gran conocedor del campo extremeño.
Actualmente los tres forman un sólido grupo que se complementa a la perfección siendo cada uno responsable del área en el que es experto: gerente, director de bodega y responsable de viñedo respetivamente.
Trabajando cada día para que las cosas salgan bien, han conseguido, en menos de diez años, situar sus vinos al frente de los caldos extremeños en el panorama enológico nacional e internacional.
Se han convertido en un referente en la elaboración de vinos extremeños de calidad concebidos para hacer disfrutar con cada sorbo.
Filosofía
De la combinación adecuada de la naturaleza y sensibilidad nacen las grandes obras humanas. El vino es una de ellas‘.
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Pedro Mercado, gerente, habla siempre de trabajo en equipo y del factor diferencial que supone que éste viva para Pago los Balancines, y de que esté entregado en cuerpo y alma al proyecto.
Pero lo cierto, es que su factor clave se encuentra en más cosas, como en el hecho de que son por convicción cuidadosos con la naturaleza y el entorno en el que viven, de que la viña esté trabajada siguiendo pautas ecológicas y cuidada con tanto mimo como son capaces.
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Y solo así, trabajando desde la humildad, aprendiendo con cada nuevo paso, comprometidos con este amor por la naturaleza y con la certeza de que de un viñedo tratado con cariño nacen mejores vinos, consiguen vinos con alma.
Además, Pago los Balancines es sinónimo de implicación con Extremadura y una apuesta por el gran potencial agroalimentario de la comunidad y sus vinos, objetivo por el que trabajan duramente.
Emplazamiento
Emplazada en Oliva de Mérida, en la provincia de Badajoz, Pago los Balancines, enclave de bondades excepcionales, es una viña rodeada de olivos, montes y sierras inscrita en la D.O. Ribera del Guadiana.
Viñedo
El viñedo, inscrito en el registro ecológico y situado en el Paraje de Los Balancines (Oliva de Mérida) cuenta con 52 hectáreas de las variedades Garnacha Tintorera, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah, Petit Verdot, Graciano y Bruñal.
eco-friendly
Todo el viñedo está plantado en vaso y en secano, con una importante distancia entre plantas. De este modo consiguen optimizar el uso del agua del suelo que tiene abundante piedra en superficie, una fertilidad muy adecuada y buena profundidad con una gran capacidad de acumulación de las aguas de lluvia.
Poco a poco han conseguido un gran viñedo en Los Balancines, enclavado entre dos sierras y con unas condiciones privilegiadas para hacer vinos de gran personalidad.
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Éstos, inscritos en la D.O. Ribera del Guadiana, bajo el influjo del clima continental, son mimados por aires del Atlántico en pasillo de encuentro con el Mediterráneo.
Su principal peculiaridad es la tierra franco-arcillosa, con mucha piedra y que en profundidad tiene una composición calcárea que acumula toda el agua necesaria para que la planta complete su ciclo vegetativo sin muchas penurias.
Elaboración
La uva es seleccionada en primer lugar en el viñedo. La vendimia, siempre a mano, se lleva a cabo por la noche y en cajas de reducido tamaño con el objetivo de que llegue a bodega intacta.
Una vez en bodega, todas las instalaciones están adaptadas a su forma de trabajar el viñedo. Se elabora cada variedad y cada parcela de forma independiente lo que implica trabajar con depósitos de pequeño tamaño. Exhaustivos controles en las temperaturas de maceración y fermentación les permiten extraer los matices de cada grano de uva. Los laboriosos remontados manuales son realizados por personas acostumbradas a este trabajo, pacientes y conocedoras de la trascendencia del mismo. Solo el vino de mayor calidad, obtenido sin prensado y extraído de los depósitos por gravedad, pasará a las barricas, que se seleccionan según su adecuación al tipo de uva, parcela y vino que quieren elaborar.
Vinos
Fruto de esta gran delicadeza nacen vinos elegantes, sutiles, honestos y sobre cualquier otro criterio, disfrutables por cualquier persona sensible.
En ellos buscan equilibrio, reflejar las singularidades del campo y la viña en la botella, tratando siempre de que gusten con la idea de ofrecer caldos excelentes a precios razonables y sensatos.
Sus señas de identidad son la altísima calidad del fruto, y un trabajo con las barricas para conseguir el afinamiento del vino sin que la presencia de la madera interfiera en la fruta, a fin de que ésta presente nítida en nariz y en boca.
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separador-desvConoce la bodega, descubre cómo se elaboran sus vinos y disfruta de la naturaleza con este vídeo de Pago los Balancines. Ver vídeo.

La Fou Celler, tradición y respeto.

La Fou Celler
FOU (garganta) Barranco o paso estrecho por donde se abre un curso fluvial o una riera. Característica de la orografía de la Terra Alta.
La Fou Celler es mantener y respetar lo autóctono.
El nombre de la bodega – La Fou Celler- es toda una declaración de principios que refleja la filosofía de la bodega: elaborar vinos exclusivos, capaces de emocionar y que sean signo de identidad de su tierra evocando el terroir para transmitir la parte más tradicional, diferencial, autóctona e identitaria de la Terra Alta y convertirlos así en un referente de la Denominación.
Se valen para ello de la Garnacha, tanto tinta como blanca que encuentra en la Terra Alta su máxima expresión diferencial.

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Historia:
En el año 2007, Ramón Roqueta Sagalés, joven emprendedor, hijo de Ramón Roqueta Guillamet y el más joven de una larga dinastía dedicada durante más de ocho siglos a la viticultura -Roqueta Origen-, emprendió su proyecto personal fundando La Fou Celler después de haber ejercido como enólogo y consultor freelance.
Con la Garnacha como su variedad fetiche, buscó el lugar que mejor la representara. Así, se estableció en la Terra Alta, en la provincia de Tarragona, por ser una de las zonas vinícolas de más larga tradición en Cataluña, y por su fuerte potencial y recorrido.
Emplazamiento:
La bodega y los viñedos de La Fou Celler se emplazan en el pequeño municipio de Batea, en la Terra Alta, en la provincia de Tarragona, en la comunidad autónoma de Cataluña. El municipio linda por el oeste con Aragón y está adscrito dentro de la D.O. Terra Alta.
La bodega se sitúa en pleno centro de Batea, en la plaza mayor, mientras que sus viñedos se localizan al norte del municipio.
La plaza mayor fue hasta comienzos del siglo XIX una gran balsa de agua que abastecía la población y al ganado mientras que la finca de la bodega fue un molino de aceite.
La familia Figueras compró el molino del siglo XVII para convertirlo en su casa -Casa Figueras- cuando, con la eliminación de la balsa de agua por razones higiénicas, éste no pudo seguir funcionando sin el suministro de agua.
El espacio que había ocupado el depósito de agua se convirtió en la plaza mayor del municipio fomentando el crecimiento urbanístico de la localidad y dinamizando la actividad de la zona.
Posteriormente fue la familia Roqueta quien compró la finca.
Instalaciones:
La familia Roqueta ha llevado a cabo la rehabilitación de la preciosa finca rústica –casa, bodega y patio- con gran sensibilidad, integrándola en el casco histórico de Batea creando un espacio multidisciplinar en el que, gracias al uso de materiales propios del entorno combinados con acero, se logran armónicos contrastes respetando la arquitectura original y preservando la atmósfera rústica e histórica de la casa.
Así, la arquitectura propia de las casas señoriales de los siglos XVII y XVIII queda inmortalizada gracias a la recuperación de piedra de un antiguo muro de contención de la misma finca, ancestrales capiteles tallados en piedra o antiguos depósitos de vino y aceite.
La bodega se ha rehabilitado para conformar un único espacio dotado con los mejores sistemas de selección y cuidado de la uva, con el objetivo de mantener las propiedades diferenciales de la zona en las variedades cultivadas en el territorio.
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Viñedos:
Con una densidad de plantación es de 2.800 a 3.000 plantas por hectárea, los viñedos de La Fou Celler, situados al norte del municipio de Batea y colindantes con Aragón se emplazan a una altitud media de 350 metros sobre el nivel del mar, en la vertiente oeste de la Terra Alta, de espaldas al mar, desde donde se alcanza toda la comarca.
Éstos cuentan con 12 hectáreas y media de Garnacha tinta mayoritariamente de entre 40 y 60 años, Garnacha blanca de 40 años y Syrah con una media de entre 10 y 15 años.
Cuentan además con varios clones de Garnacha experimental.
En su deseo por preservar y recuperar lo autóctono, Ramón Roqueta ha plantado junto a los viñedos, pequeños campos de olivos y almendros, cultivos muy tradicionales de la zona.

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Suelos:
Las viñas, sobre terrazas naturales de antiguos ‘fous’ o gargantas de un caudalosos río ahora subterráneo, crecen en suelos calcáreos de textura arcillosa, algunos con presencia de cantos rodados y otros carentes totalmente de piedras.
Los desniveles salvados por las terrazas conforman un paisaje muy uniforme que, a su vez, cuenta con gran variedad de tierras y microclimas.
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Clima:
Los viñedos se encuentran bajo el influjo del clima mediterráneo con una marcada continentalidad, con inviernos muy fríos y veranos calurosos, buena ventilación, baja pluviometría y alta insolación.
La amplia variación térmica de hasta 20ºC durante los meses de verano, favorece la óptima maduración del fruto.
Además, los vientos de la Garbinada y el Cierzo atenúan las calurosas temperaturas en verano y moderan la humedad respectivamente manteniendo las viñas en muy buen estado sanitario.
Sobre la D.O. Terra Alta:
La Denominación de Origen Terra Alta ampara la producción vinícola del oeste de la provincia de Tarragona entre el río Ebro y la frontera con Aragón, al sur de Cataluña.
De tradición vinícola desde tiempos inmemoriales, marcada por el cultivo de la vid sobre terrazas naturales, el clima mediterráneo continentalizado y la baja pluviometría, la denominación se caracteriza por su carácter identitario, la humildad , el trabajo y el tesón de sus gentes, sus costumbres y su sabiduría y tradición vinícola.
Procesos:
En el viñedo, donde la vendimia se realiza siempre a mano, se lleva a cabo una estricta selección del fruto que luego continuará en la bodega con mesas de selección activa, desestimando parte de la producción para conseguir la máxima concentración y calidad.
El fruto seleccionado se refrigera durante toda una noche en cámaras frigoríficas a 5ºC entes de ser procesado. Así, el proceso de selección se lleva a cabo con la uva fría y en pequeños lotes que van a distintos depósitos abiertos de roble y acero inoxidable igualmente pequeños, procedimiento poco común en la elaboración con Garnacha.
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Vinos:
Los vinos de La Fou Celler, elaborados a base de Garnacha – variedad autóctona de la Cataluña – con el deseo de respetar y hacer perdurar lo tradicional, no desmerecen la larga tradición de más de 8 siglos de una dinastía dedicada a la viticultura que toma el relevo en este proyecto con Ramón Roqueta Sagalés, el más joven de la familia.
Así nacen vinos de gama alta y bien elaborados con el vigor, la riqueza de aromas y matices gustativos que otorga la Garnacha que en la Terra Alta encuentra su máxima expresión diferencial.
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Equipo:
Una de las claves para el éxito de La Fou Celler es el gran equipo que forma la bodega, destacando Ramón Roqueta Sagalés, fundador, propietario y director de la bodega, y Joan Soler Playà, director enológico.
Ramón Roqueta Sagalés, hijo de Ramón Roqueta Guillamet y miembro más joven de una familia dedicada durante más de ocho siglos a la viticultura es Ingeniero Agrónomo por la Universidad Politécnica de Cataluña, Máster de Enología por la universidad de Montpellier, Posgrado en Comercio Internacional y Marketing por la Universidad Autónoma de Barcelona y Master Business Administration por IESE Business School.
Joan Soler Playà, director técnico de Abadal durante más de 13 años, es Ingeniero Agrónomo y Máster en Viticultura y Enología por la Universidad Politécnica de Cataluña. Está vinculado a distintas entidades y organismos reguladores dentro del mundo de la viticultura y ha ejercido como consultor en enología, docente y colabora en varias publicaciones así como en otras actividades impartiendo conferencias y talleres.
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 Conoce toda la actualidad de La Fou Celler pinchando aquí.

Doncel de Mataperras 2009 de Bodegas Marqués de Velilla: ‘grande, muy grande, camino de la gloria’.

La guía ‘Vivir el Vino‘, con su selección de 365 vinos,
otorga 94 puntos a Doncel de Mataperras 2009 describiédolo como
grande, muy grande…Camino de la gloria.’
‘Un tinto de pago, de alta expresión, fruto de las cepas más viejas de la bodega, concebido para ser la viva imagen del terruño del que nace.Seductor, elegante, sorprendente.

Elaborado para escribir la historia de la bodega con letras mayúsculas’.

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Descubre más sobre Doncel de Mataperras 2009.

Abadía Retuerta, tierras de vid durante más de ocho siglos.

Abadía Retuerta es testimonio de la historia y un lugar de encuentro entre la tierra y la vid.
Apostando por el terroir, fruto de la búsqueda del equilibrio entre la tradición milenaria en el Valle del Duero y la tecnología, el profundo respeto por el legado histórico, la selección de los mejores pagos y el trabajo del hombre, nace una experiencia cultural, vinícola y gastronómica exquisita con el vino como elemento vertebrador.
La búsqueda de la excelencia y el respeto y la pasión por la naturaleza, el cuidado de medio, la biodiversidad, la tierra, las estaciones, los tiempos, las tradiciones, la historia y el patrimonio, ofrece a cambio sacar el mejor fruto y el mejor provecho del entorno.
Emplazamiento y entorno
Cerca de la localidad de Sardón de Duero, en una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas de España, en la provincia de Valladolid, comunidad autónoma de Castilla y León, el monasterio de Nuestra Señora Sta. María de Retuerta se emplaza en un inmejorable enclave en la orilla izquierda del Duero, en la D.O. Vino de la Tierra de Castilla y León.
Instalaciones
En el monasterio de Nuestra Señora Sta. María de Retuerta -histórica joya del tardorrománico- edificado en el siglo XII, la abadía, con la majestuosidad de sus bóvedas y la espiritualidad de sus muros enclaustrados, es el alma de Abadía Retuerta.
La antigua Abadía de Santa María de Retuerta, cuidadosamente restaurada y convertida hoy en Abadía Retuerta Le Domaine, alberga un exclusivo hotel de cinco estrellas Relais & Châteaux rodeado de los viñedos que son el corazón de Abadía Retuerta.
Concebido para ser un referente en el enoturismo de categoría, el hotel aloja un restaurante ubicado al aire libre en el jardín del claustro basado en la cocina mediterránea, la vinoteca dedicada a la cocina tradicional de tapas, el ‘Restaurante Refectorio’ con una estrella Michelín dedicado a la gastronomía de alto nivel, espacios para la meditación y relajación, y zonas para el cuidado personal con un gimnasio.
Además, con una sala de crianza enterrada, Abadía Retuerta cuenta con unas de las instalaciones más avanzadas de Europa para la elaboración de vinos.

Arquitectura- La iglesia
Construida en el siglo XII, la construcción de la iglesia, a la que se accede por la nave lateral situada al norte, fue concebida inicialmente en planta de cruz latina con tres naves, crucero y tres ábsides. Su construcción se vio interrumpida quedando las naves laterales con un solo tramo y la nave central más corta de lo habitual.
De estilo románico tardío-progótico, cuenta con elementos de influencia cisterciense y barrocos, éstos últimos añadidos posteriormente.
Destacan las ventanas románicas abocinadas cuyos arcos descansan sobre columnas de capitel corintio muy bien trabajados, la pequeña ventana trilobulada en el ábside norte, las bóvedas de crucería que en su día estuvieron decoradas con frescos de los que queda algún vestigio, la escalera semicircular a través de la cual se accede al coro y a la capilla funeraria, y la espadaña de dos cuerpos y frontón, cimacios, impostas y contrafuertes del exterior.
Arquitectura-El Claustro
El claustro, emplazado en el muro sur de la iglesia, fue modificado con el paso de los años. Destacan los arcos de medio punto que le otorgan el estilo herreriano, las bóvedas de crucería cuyos nervios son de perfil recto hechos en ladrillo y los arcos fajones de piedra. Las claves de las bóvedas y los capiteles de las columnas están decorados con motivos vegetales y animales de calidad diversa.
Las diferentes galerías albergaban diferentes estancias: las sala capitular, la sacristía, el refectorio, las estancias, el almacén…
Hoy, el claustro alberga las instalaciones de Abadía Retuerta conformando un espacio excepcional, cargado de la espiritualidad, la magia, y la belleza que respiran sus muros.
Medio

La Finca Retuerta cuenta con 700 hectáreas, de las cuales, casi 500 son monte y bosque repoblado con variedades autóctonas.

Viñedos
Divididos en 54 pagos, trabajados y vinificados individualmente, Abadía Retuerta cuenta con 204 hectáreas de viñedo en la propia finca principalmente de Tempranillo, Cabernet, Merlot, Petit verdot y Syrah, además de viñedos experimentales de Garnacha y Touriga nacional experimentales.
Clima
Los viñedos de más de 20 años, se encaraman desde la orilla por las laderas de orientación norte hasta una altitud de 850 metros sobre el nivel del mar, se encuentran bajo el influjo del clima continental-mediterráneo con inviernos largos, fríos y húmedos, y veranos cortos, secos y muy calurosos.
Las precipitaciones son escasas, con medias anuales que no superan los 500 mm, concentradas especialmente en primavera y otoño. La insolación, extensa y abundante, alcanza medias anuales de 2.200 horas de sol, y el río Duero favorece las neblinas y brumas matinales que configuran una fuente adicional de humedad.
Las variaciones de temperatura entre el día y la noche, la alta insolación y la escasez de lluvias configuran unas condiciones excelentes para el cultivo de la vid.
Suelos

Los suelos, sobre la cuenca del río, resultado de miles de años de erosión, sedimentaciones y cambios en la composición del suelo han dado lugar a un mosaico heterogéneo variando la textura, la proporción de minerales y el agua que absorbe o retiene cada parcela de la finca, originando un terroir de gran diversidad que demanda ser mimado y trabajado de forma individual.

Procesos
La cuidadosa restauración del monasterio de Santa María de Retuerta, el respeto por el legado histórico, cultural y vitícola de la finca en el valle del Duero, la exclusividad de los servicios que ofrece en un entorno idílico, el riguroso trabajo y el talento del equipo humano que perfila Abadía Retuerta, el asesoramiento permanente de uno de los mejores enólogos franceses, el bordelés Pascal Delbeck, y la dirección de Ángel Anocíbar, primer enólogo español en obtener el doctorado por la universidad de Burdeos hacen de Abadía Retuerta y sus vinos una experiencia singular.
Bajo el credo de Pascal Delbeck de ‘no forzar a la vid, permitiendo así que el tiempo y el conocimiento extraigan lo mejor de ella’, Abadía Retuerta pone ‘la tecnología al servicio de la tradición’.
En su búsqueda de la excelencia, apuesta por la tecnología, la investigación y la innovación contando con unas de las instalaciones más avanzadas de Europa.
La división parcelaria de las más de 200 hectáreas de viñedo según sus características y necesidades, el conocimiento de cada pago a través de su estudio con el paso del tiempo y una profunda observación de los procesos naturales, permite una acción personalizada obteniendo sí el mayor rendimiento de las vides y extrayendo lo mejor de ellas, llegando así la vendimia, siempre realizada a mano, en el momento óptimo de maduración.
La cuidada selección a pie de viña del fruto de cada racimo y el uso de la mesa de selección, la cual fueron los primeros en utilizar en la región, son parte fundamental en el proceso y factor determinante en la calidad de sus vinos.
Ya en las instalaciones, y utilizando la gravedad en todos los procesos de la elaboración, los vinos, procedentes de las distintas parcelas, fermentan separadamente en pequeños tanques de acero inoxidable.
Durante la crianza, la sala de barricas enterrada permite el control natural de temperatura.

Vinos
En palabras del mismo Pascal Delbeck, Abadía Retuerta es ‘el renacimiento de un viñedo histórico y la creación de un vino único’.
Así, los vinos se Abadía Retuerta son el legado de la rica tradición vitivinícola de esta zona. Vinos reconocidos internacionalmente, limpios, expresivos, amables, con un estilo propio, moderno e innovador, respetuoso y coherente con los usos y costumbres de la región.

Producción

La producción anual de Abadía Retuerta alcanza el millón de botellas.

HISTORIA

Edificación y clero
Con el fin de asentar el cristianismo en las tierras de Castilla durante la Reconquista en el siglo XII, el Conde de Castilla mandó edificar una red de monasterios-fortaleza.
Así, en el año 1146 la orden premonstratense edificó el monasterio de Santa María de Retuerta de estilo románico tardío-progótico con elementos de influencia cisterciense y barrocos, éstos últimos añadidos posteriormente.
La orden premonstratense, cuyos monjes son también llamados ‘canónigos blancos’ por su albo hábito heredado de su fundador fue constituida en el año 1120 en Francia por San Norberto.
Ejerció una importante influencia en la cultura occidental durante la Edad Media llegando a contar con más de 400 casas repartidas por toda Europa, desde Noruega hasta Palestina.
El monasterio de Santa María de Retuerta fue la primera fundación premonstratense en España y constituido como casa madre de la orden en Castilla.
Gozando del privilegio terras et vineas que le fue otorgado, durante el precepto del segundo abad, trajeron desde Borgoña las primeras cepas de variedades francesas que fueron plantadas en este lugar.
La desamortización de Mendizábal
A pesar de las distintas órdenes que, debido a las diferentes reformas eclesiásticas, fueron ocupando el monasterio con el paso de los siglos, éste siguió permaneciendo al clero hasta que, con la desamortización de Mendizábal, entre los años 1836 y 1837 y bajo el reinado de María Cristina de Borbón-Dos Sicilias y Fernando VII (1833-1840), fue puesto a la venta.
La desamortización española fue un largo proceso iniciado a finales del siglo XVII y cerrado bien entrado el siglo XX, por el cual se ponían a la venta, previa expropiación forzosa, mediante subasta pública bienes inalienables pertenecientes a la Iglesia, provenientes en su mayor parte de donaciones y testamentos, con el fin de sufragar la deuda del estado.
Así, junto con otros muchos bienes, el monasterio de Nuestra Señora Sta. María de Retuerta se y sus tierras fueron subastados.
Los bienes expropiados, organizados en grandes lotes que solo eran accesibles a las oligarquías poderosas, fueron comprados por la nobleza y burgueses adinerados, lo que imposibilitó la creación de una verdadera clase media o burguesa en España que sacase al país de su atonía.
Desaparecida la orden premonstratense en España tras la desamortización de Mendizábal, y a pesar de todo, el monasterio llegó al siglo XX en buen estado gracias a que fue habitado y cuidado por familias de colonos que atendían las fincas de la zona.
Abadía Retuerta en la actualidad
En el año 1990 la multinacional Suiza compró la Finca Retuerta. Tras replantar sus viñas entre los años 1991 y 1994, lanzaron su primer vino al que llamaron Primicia en 1998.
Así, y a pesar de los sucesivos cambios a través del tiempo, los pagos de Abadía Retuerta han sido durante más de ocho siglos, tierras de vid, de silencio y recogimiento.
Os dejamos el enlace de una interesante entrevista a Enrique Valero, Director General de la Bodega Abadía Retuerta, para los que queráis saber más. Ver entrevista.

Entrevista a Javier San Pedro Ortega, dreaming wines.

‘…mis vinos son una extensión de mi propia persona,
forman parte de mí’.
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Javier San Pedro Ortega, 26 años y riojano de Laguardia. Criado entre barricas y miembro de la quinta generación de una familia dedicada a la viticultura, es el paradigma de un relevo generacional en la Rioja. Enólogo y fundador de Bodegas Javier San Pedro Ortega en el año 2013, lleva años trabajando duro a pesar de su juventud, y es ahora cuando empieza a recibir reconocimientos que avalan su buen hacer.
¿Qué significa para Usted el vino?
Para mí, el vino es mi forma de vida. Desde que nací ésta gira en torno al vino. Igual que cuando eres niño la vida empieza en septiembre con el inicio de las clases, para mí, todo comienza con el inicio de la vendimia y mi día a día se rige por este mundo.
¿Cómo describiría sus vinos?
Mis vinos son una extensión de mí mismo. Intento reflejar en cada uno de ellos mi personalidad, mi forma de ser. Algunos entienden sus vinos como sus hijos. No es así en mi caso, yo busco que mis vinos sean parte de mí.
¿Y la filosofía de su bodega?
En la bodega trabajamos para conseguir una línea de vinos que marquen la zona, vinos con gran potencia aromática, envolventes, estructurados y sobre todo, buscando una gran elegancia. De hecho, la regla número uno de la bodega es estar a pie de viñedo para sacar de ellos el máximo rendimiento. Además, desde el primer momento se decidió buscar el clima de trabajo adecuado, un ambiente de relaciones distendidas y a la vez serias y responsables en el trabajo. Logrando que todo el mundo esté cómodo y haga del proyecto su proyecto, el resultado será muy positivo.
Cueva de Lobos y Viuda Negra son las dos gamas que elabora su bodega actualmente, además de Anahí de Bodegas Vallobera. ¿Cómo describiría cada uno de ellos?
Cuando empecé con este proyecto, después de tantos años viviendo en el mundo del vino y trabajando en la bodega familiar, tenía las ideas muy claras y sabía qué camino era el que quería seguir. Desde el primer momento fui muy consciente de los diferentes matices que aportaba cada viñedo. También tenía claro que no quería vender ningún vino a granel para que otras bodegas lo embotellasen, porque como he dicho antes, en cada vino que elaboro trato de poner mi sello personal. Por esta razón, decidí buscar dos gamas de vinos, y no me refiero a una gama de vinos caros y otra de vinos baratos como es más habitual, ni tampoco a una gama de vinos buenos y otra de desechos. Lo que busqué desde un principio es separar los viñedos por edad. A partir de esta directriz, nacieron dos gamas bien diferenciadas: Cueva de Lobos y Viuda Negra.
Cueva de Lobos se elabora a partir de uvas procedentes de los viñedos que superan los 25 años, buscando en esta gama la fruta, el disfrute sin complicaciones…
Sin embargo, los viñedos de mayor edad se destinan a la elaboración de la gama Viuda Negra, debido a que el fruto de estas vides es más estructurado, con unas cualidades más aptas para vinos de mayor recorrido. Por esta misma razón, Viuda Negra crianza se podría considerar como un vino con un corte superior al establecido en crianzas por el mercado. En esta gama también se incluyen vinos parcelarios bajo el nombre de Viuda Negra debido a que proceden de viñedos que, tras mucho tiempo trabajándolos y elaborando con sus frutos, me han demostrado que tienen algo especial.
Y por último, y no menos importante, surge Anahí, un vino con el que quise hacer un regalo a mi madre Ana Isabel (de ahí el nombre). Empecé con ello en la bodega familiar VALLOBERA, y al empezar mi proyecto, me lo traje conmigo.
Si tuviera que elegir uno de sus vinos, ¿Cuál sería y por qué?
Anahí tiene una gran fuerza sentimental, por este motivo no lo vamos a contar.
Cada elección depende del momento, depende del vino, pero sí es cierto que Viuda Negra crianza me da muchas satisfacciones dado que es un crianza fuera del perfil de crianza establecido hoy en día.
¿Qué tienen sus vinos que en su opinión podrían hacerlos diferentes a los demás?
Mis vinos, están concebidos para ser vinos personales. Como comentábamos antes, tratan de reproducir mi carácter y mi forma de ser además de marcar la zona en la que me encuentro. No me gustaría elaborar vinos que pudieran ser reproducidos por otras bodegas.
La última vez que tuvimos ocasión de hablar con Usted, celebraban el merecido reconocimiento que ha obtenido su Viuda Negra Villahuercos 2013 con su primera edición, al ser nominado Vino Revelación 2015 por la Guía Peñín.
¿Qué piensa de los premios y las puntuaciones otorgadas por grandes conocedores del vino (Peñín, Parker, etc)? ¿Cree que son una herramienta útil y positiva para acercar el mundo del vino al público en general o que, por el contrario, se están convirtiendo en una estrategia de marketing?
En mi caso, sucedió en el momento justo. Llevo desde 2005 elaborando vinos y, como cualquier enólogo, buscando este tipo de reconocimiento.
Sin embargo, ha sido justo este año, en que todo ha resultado más difícil por comenzar un nuevo proyecto en pleno periodo de crisis y en el que ha habido días duros aún teniendo muy claro lo que quieres hacer. Más aún con la dificultad añadida de que transcurre mucho tiempo desde que se elabora el vino en la bodega hasta que éste ve la luz.
Realmente a mí me ha servido como algo personal. Es la manera de ratificarme en que estoy haciendo las cosas bien y ciertamente supone una motivación para seguir en esta línea. Que reconozcan el trabajo en el que has puesto tanto esfuerzo es muy gratificante.
Luego vienen las ventas. No se puede negar que este tipo de reconocimientos ayudan a acercar tus vinos a la gente. A mí, en concreto, me ha hecho un hueco en el mapa enológico en el que, con 26 años, no resulta nada fácil entrar. De hecho, hoy en día hay vinos que ya se nos han agotado y habrá que esperar hasta la próxima añada para poder volver a tenerlos en el mercado, y eso para mí es un lujazo que nunca pensé que pudiese llegar a pasarme.
Estamos seguros que cata multitud de vinos durante el año pero imagínese en una cena un sábado cualquiera rodeado de buenos amigos ¿Qué vino tomaría que no fuera uno de los elaborados por Usted o por la bodega familiar? ¿Alguna denominación de Origen que le guste especialmente o en la que haya percibido más evolución en los últimos tiempos o algún indicio de cambio?
A mí particularmente Rafael Palacios me deja cada día más alucinado. Enológicamente hablando es un fenómeno. A mi modo de ver el vino, seguramente sea el mejor elaborador de blancos y como persona… un 10! Su vino Louro es altamente recomendable y su trabajo en la zona de Valdeorras es reconocido por todo el mundo.
¿Con qué personaje público le gustaría compartir una copa de alguno de sus vinos?
Hace poco me sorprendió Soraya Arnelas, consiguió mi teléfono y me llamó para contarme que uno de mis vinos le había dejado muy sorprendida, después hablamos mucho sobre vinos. Una chica con la que se puede disfrutar hablando de este tema y de otros muchos gracias a su inquietud.
La juntaría en una mesa con Javier Cárdenas, Risto Mejide y sería el culmen que Daviz Muñoz del Restaurante Diverxo se sentara en la mesa. Son personas a las que por una u otra razón admiro y creo que la conversación entre gente tan interesante y diversa daría un valor añadido a cualquier vino.
¿Qué opinión tiene sobre la evolución del consumo del vino en España?
Un tema delicado… Sí es cierto que la gente bebe mejor pero también que ha bajado el consumo de vino. En el entorno en el que yo me muevo, Rioja-alavesa, el vino forma parte de nuestra cultura, es algo diario y creo que si consiguiésemos acercar este mundo a la gente muchos se darían cuenta de que el vino es algo más que una bebida que acompaña aperitivos, comidas y cenas. Forma parte de una gran cultura que mueve a millones de personas, y en la que, según te adentras, más te atrapa y te cautiva.
¿Qué cree que debe mejorar o cambiar en la enología actual para acercar el mundo del vino al público general?
La enología actual gira a mucha velocidad, los vinos van cambiando muy rápido y cada vez son menos las bodegas que elaboran vinos de baja calidad. Hoy en día tenemos muchos medios para que lo mínimo que se elabore sean vinos correctos sin que te den grandes alegrías pero tampoco disgustos y esto hace que sea menos probable que un no bebedor de vino decida tomar su primera copa en un bar y le den un mal vino y de esta manera tache a todos los vinos del mercados porque su experiencia no ha sido buena.
Desde las propias Denominaciones de Origen se debería acercar el vino mediante campañas de comunicación o a través de ferias y degustaciones, para alejar a la gente de la idea de que el vino es el chato que se tomaba el abuelo durante la comida. Es una bebida que puede hacerte disfrutar y abrir horizontes.
¿Qué opinión tiene sobre la venta de vino on-line? ¿Alguna sugerencia para mejorar?
Internet es una realidad y una manera muy cómoda de comprar, además de informarse. Lo de las sugerencias…. Jajaja no sé lo suficiente del tema on-line como para hablar.
¿Cómo describiría su relación con nosotros?
Desde el primer momento nos unió la pasión por el vino y siempre hemos recibido un trato muy amable y cercano.
Y para terminar, ¿alguna anécdota o situación comprometida, divertida, relacionada con su trabajo que le haya ocurrido?
Cada día pasa algo, desde que alguien pida un vino tuyo sin saber que eres tú quien lo hace y te explique cómo se elabora, hasta mi gran problema con la meticulosidad que nos ha hecho quedarnos muchos días hasta altas horas de la noche en la bodega…
Sí recuerdo especialmente la primera vez que probé un vino. Fue en la bodega de mi abuelo cuando tenía 5 años. Mi abuelo y yo estábamos en la segunda planta moviendo vino hacia los depósitos de la planta baja y empalmamos dos mangueras. Por casualidad, el empalme goteaba y mi abuelo puso un cubo. Poco después me dijo que iba al baño. Yo aproveché la ocasión para ponerme de rodillas y empezar a chupar de la fuga…. Mi abuelo al verme, después de acordarse de todos los santos, cogió un palo y bueno… imaginaos la escena, absolutamente cómica, yo corriendo escaleras abajo para meterme debajo de las piernas de mi padre que estaba en la planta baja con el otro extremo de la manguera y mi abuelo soltando palazos que golpeaban las paredes. Por suerte no me dio o no quiso darme…
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Si queréis conocer mejor el trabajo de Javier San Pedro Ortega os dejamos cuatro enlaces de breves videocatas de sus vinos. Que las disfrutéis!